SUNCHITUYOC
Se desarrolló
entre el 700 y el 900 d.C.
Establecida en el interior de la llanura central de Santiago del Estero
y difundida por toda la provincia, asentó sus aldeas sobre montículos
en la orillas de los ríos. Basaron su economía en un sistema
mixto, donde predominó la agricultura pero continuando con la
caza, pesca y recolección. Protagonizaron una integración
económica con el NOA por medio del comercio y posteriormente
la colonización.
Sunchituyoc
tuvo una excelente cerámica de urnas y una gran creatividad para
los diseños de su ave mítica. Durante el período
Formativo Inferior se desarrolló una alfarería negra o
gris grabada, que se ha denominados de Las Mercedes. Está asociada
también con otra policroma, de dibujos negros o gris pálido
contorneados de blanco, sobre una superficie engobada.
La cerámica Sunchituyoc del Formativo Superior, cocida en hornos
abiertos, presenta en cambio, una tonalidad rojiza y amarillenta, muy
brillante y muy bien pulida. Los motivos se pintan directamente sobre
la pieza cocida con su color natural y a veces sobre un engobe blanquecino
en colores casi siempre negro y rojo. Podemos observar que las incontables
diferentes formas de su deidad antropo-ornito-ofidio-morfa reflejan
ingenuidad y asombran por la movilidad y fuerza mientras que muchas
veces los rostros son sombríos y terroríficos.
Desde los utensilios domésticos, hasta los ornamentales, ninguno
escapa a la profusa decoración: pájaros humanizados, cóndores,
águilas y loros de agudo pico, y la omnipotente víbora,
deidad y espíritu benefactor de todas las culturas regionales.
Las guardas se repiten en diversas formas, con símbolos esquematizados
del agua, de la tierra, de la fecundidad.
A partir del 1200 llegaron las primeras manifestaciones de la cultura
Averías, coexistiendo con ella hasta el 1600.
SANTAMARIANA O YOCAVIL
Se pueden
fijar sus comienzos hacia el año 1000 pasando varios períodos
que incluyen el contacto con los Incas y luego con los españoles.
Radicada en los Valles de Yocavil, del Cajón y Calchaquíes,
sus asentamientos constaban de pueblos ubicados en sitios elevados.
Construyeron centros urbanos como los de Loma Rica y El Churcal entre
otros. Tolombon y Quilmes por ejemplo, llegaron a albergar más
de 2.000 habitantes. De economía agrícola, erigieron represas
y andenerías sin descuidaron el pastoreo de llamas.
Su alfarería
más característica es la llamada Santamariana. La decoración
pintada es muy abigarrada y son comunes los motivos geométricos
con algunos elementos naturalistas, entre los que se destaca el aspecto
antropomorfo de las urnas para entierro de niños, con rostros
pintados y pequeñas manos que sujetan a veces recipientes modelados.
Presentan un diseño muy estético más una ornamentación
dibujada de profundo contenido mítico referido a la Tierra y
la Lluvia.
La metalurgia
adquirió un extraordinario desarrollo, alcanzando su expresión
más elaborada en hachas con mango y hoja decorados, grandes campanas,
discos tensores para arcos y brazaletes.